La confunción me llena de miedo la espalda que carga un peso muy arriesgado para mí, ¿o es acaso el miedo mismo a tener miedo?
Veo muy confuso el sol a lo lejos y mientras camino a mi espalda la noche surge sin luna. Aunque tenga oportunidades nuevas y un mayor horizonte que muchos el miedo me da respuesta ante las oportunidades y finalmente intento llorar aunque no me salen ya las lagrimas, debe ser que se hayan secado o que me haya quedado agotada ante el llanto tan seguido que moja mis mejillas de color pálido después de la tormenta. Tengo pequeñas alegrías y es lo único que me ayuda a resistir. Tengo una amiga que no sabe que hacer por que se encierra en su propia casa llena de problemas e inquietudes, pero en verdad ella tiene miedo ante la oportunidad. Se compadece de manera triste pero no da la cara ante la luz. Desgraciadamente esto será por ahora, la mano no alcanza para más, siguiendo el ejemplo de mi misma me cierro ante este parrafo, desgraciadamente…